lunes, 23 de junio de 2008

A elevar volantín


"A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes;
se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso".
José Ingenieros



Las sonrisas del cielo


Desde que el hombre es hombre, ha sentido una gran fascinación por los objetos que habitan o surcan el cielo. Y fueron los chinos —como ocurrió con tantas otras invenciones— los creadores de la primera máquina voladora: el barrilete o cometa, que es además la primera materialización del anhelo de desplazarse libremente, de viajar. Fue también chino el maestro que definió poéticamente a estos encantadores objetos, al afirmar que "los barriletes son las sonrisas del cielo". Junto con los globos, el barrilete es el aparato volador más simple que existe y que, sin embargo, ha contribuido en la elaboración de sofisticados inventos.

Se llama barrilete al objeto volador formado por una estructura plana o tridimensional construida con un material muy liviano y recubierta de una vela. El conjunto se amarra a uno o varios hilos y, al ser soltado, se mantiene en el aire por la acción del viento. Por la cantidad de hilos, se clasifican en dos tipos: barriletes de un hilo o estáticos (los que permanecen estables en el aire alrededor de una posición de equilibro) y barriletes deportivos, acrobáticos y de tracción, que son aquellos que poseen más de un hilo (dos, tres y hasta cuatro) con los que se controla el vuelo.

Las leyendas acerca de su probable origen. Fue inspirado acaso por el vuelo errante del sombrero de bambú de un campesino, arrancado por un fuerte viento; o por la vela de un navío que abandonó el mástil para subir al cielo. Otra historia asegura que nació con un rudimentario cometa con forma de pájaro construido por el filósofo Mo Ti. Lo cierto es que los chinos no sólo le daban un uso lúdico al barrilete. También lo utilizaban como elemento de meditación y como método de pesca. Al igual que ocurriría más tarde en la Polinesia, los chinos ataban a un barrilete hecho de hojas de plantas, un hilo distinto al que controla el vuelo, con anzuelo y carnada. Lo hacían volar a una altura considerable desde la orilla o desde una canoa para luego hacerlo descender hasta la superficie del agua, sumergiendo apenas el anzuelo. También hay crónicas de algunas aplicaciones militares del barrilete, objeto capaz de hacer señales en el campo de batalla, entre otras maniobras. Rápidamente, el barrilete se extendió por todo el sudeste asiático. Ya cerca del siglo XVI, llegó a Europa por tres vías: las invasiones mongolas, las rutas comerciales por el Cabo de Buena Esperanza y los contactos con el mundo árabe.

A finales del siglo XVII, ya era un juguete muy popular en todo el continente europeo; pero su potencial científico no fue utilizado hasta el siglo XVIII. Un tormentoso día de junio de 1752, Benjamin Franklin descubrió la naturaleza del rayo y, en consecuencia, inventó el pararrayos a partir de un juego con su cometa "eléctrica": la elevó al cielo con una llave atada a la cuerda y descubrió que se producían descargas eléctricas. En 1903, el pionero de la aviación Samuel Franklin Cody voló su cometa de seda negra junto con una canasta para albergar personas: el sistema fue rápidamente adoptado por la Armada y el ejército británicos.

Para salvatajes marítimos; para elevar instrumentos y hacer observaciones meteorológicas; para realizar fotografías aéreas; para fines militares y de comunicaciones. Los barriletes tuvieron múltiples aplicaciones en la vida de los hombres, pe ro su principal característica ha sido siempre la de bello objeto de entretenimiento. En numerosos países asiáticos —como China— son muy populares los festivales y torneos de peleas de cometas, en los que el objetivo del juego es derribar el barrilete del contrincante, ya sea chocando o cortando el hilo. En Japón, este tipo de competición es muy colorida: los barriletes están decorados con vistosos dibujos que representan los atributos de una familia o los de algún barrio de una ciudad. En Occidente prosperó más como entretenimiento deportivo. Los barriletes acrobáticos hasta conforman un deporte con federación y reglamento: los participantes realizan figuras en el aire ante un jurado que les pone puntaje. La navegación con tablas, como los modernos kite surfing o fly surfing también fue creada a partir de esta simple y antiquísima máquina voladora, inspiradora de geniales creaciones.





En los países latinoamericanos, la cometa recibe los siguientes nombres
cometa (en Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay).
barrilete (en Argentina, Guatemala y Nicaragua).
lechuza (en Nicaragua).
papalote (en México, Cuba y Costa Rica). Del náhuatl papálotl, ‘mariposa’.
papelote (en Honduras).
piscucha (en El Salvador).
chiringa (en Puerto Rico).
chichigua (en República Dominicana).
papagayo (en Venezuela, y en los Estados de Campeche, Tabasco y Yucatán, sureste de México). Del portugués papagaio, ‘cometa’.
volador (en Bolivia y en los Estados Anzoátegui, Bolívar, Monagas, Nueva Esparta y Sucre, Oriente y Sur de Venezuela).
volantín (en Chile ; Departamentos de Cochabamba y Santa Cruz.